Cada 8 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Fisioterapia, una fecha que sirve para poner en valor el papel de los fisioterapeutas en la salud, la movilidad y la calidad de vida de las personas. World Physiotherapy conmemora esta jornada cada año el 8 de septiembre y, en 2026, ha puesto el foco específicamente en la relación entre fisioterapia, actividad física, enfermedad cardiovascular e ictus.

La elección del tema tiene sentido más allá de la efeméride. Movernos con regularidad forma parte del cuidado de la salud cardiovascular, pero saber cuánto, cómo y con qué intensidad hacerlo no siempre es tan sencillo como “hacer más ejercicio”.

El dolor, una lesión, la pérdida de capacidad física, el miedo a volver a entrenar o determinadas enfermedades pueden convertirse en barreras. Y ahí la fisioterapia puede tener un papel importante: ayudar a recuperar función y capacidad de movimiento para que la actividad física vuelva a formar parte de la vida de manera progresiva y adaptada.

Actividad física y salud cardiovascular: una relación que va mucho más allá del deporte

Hablar de actividad física no significa necesariamente hablar de correr, ir al gimnasio o practicar un deporte competitivo.

Actividad física es cualquier movimiento corporal que implique gasto energético: caminar, desplazarse en bicicleta, subir escaleras, realizar determinadas tareas cotidianas o entrenar de forma estructurada son distintas maneras de mantenerse activo.

La Organización Mundial de la Salud señala que la actividad física regular contribuye a prevenir y controlar enfermedades no transmisibles como las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial o el ictus, además de aportar beneficios en otros ámbitos de la salud.

Por eso, cuando hablamos de cuidar el corazón mediante el movimiento, el objetivo no debería reducirse a “hacer cardio”. Lo realmente importante es construir una rutina de actividad física que pueda mantenerse en el tiempo y esté adaptada a la situación de cada persona.

¿Cuánta actividad física se recomienda?

Las recomendaciones de la OMS para la población adulta establecen como referencia semanal:

  • Entre 150 y 300 minutos de actividad física aeróbica de intensidad moderada, o
  • Entre 75 y 150 minutos de actividad física aeróbica de intensidad vigorosa, o una combinación equivalente.
  • Además, se recomienda realizar actividades de fortalecimiento de los principales grupos musculares al menos dos días por semana.

Estas cifras son una referencia de salud pública, no una receta de entrenamiento idéntica para todo el mundo.

Una persona sedentaria que empieza a caminar con regularidad, alguien que vuelve a entrenar después de una lesión y un deportista con años de experiencia parten de situaciones completamente distintas. También cambian las necesidades cuando existen patologías previas o limitaciones funcionales.

Por eso conviene recordar otra idea esencial de las recomendaciones internacionales: hacer algo de actividad física es mejor que no hacer ninguna. El objetivo consiste en progresar desde el punto de partida real de cada persona.

Para cuidar el corazón no todo es ejercicio aeróbico

Cuando pensamos en salud cardiovascular, es fácil imaginar inmediatamente caminar rápido, correr, nadar o montar en bicicleta. Todas ellas pueden ser formas excelentes de actividad aeróbica, pero una condición física completa necesita algo más.

Trabajo aeróbico: desarrollar la capacidad de mantener un esfuerzo

Caminar a buen ritmo, pedalear, nadar o realizar otros ejercicios continuados ayudan a trabajar la capacidad cardiorrespiratoria.

La intensidad adecuada depende de la condición física, los objetivos y el estado de salud. Para algunas personas, una caminata puede representar un estímulo suficiente; para otras será necesario un trabajo de mayor intensidad para seguir progresando.

La clave no está en que una modalidad sea universalmente mejor, sino en utilizar un estímulo adecuado y hacerlo evolucionar de forma coherente.

Fuerza: una parte fundamental de la actividad física

El entrenamiento de fuerza no debería entenderse únicamente como una herramienta para ganar músculo o mejorar el rendimiento deportivo.

Las propias recomendaciones de actividad física de la OMS incorporan el fortalecimiento muscular como parte de una rutina saludable para adultos.

Trabajar la fuerza permite aumentar nuestra capacidad para afrontar esfuerzos y tareas cotidianas. Sentarse y levantarse, subir escaleras, transportar una carga o practicar deporte requieren producir fuerza, aunque no siempre seamos conscientes de ello.

Movilidad: disponer de movimiento útil

Tener movilidad no significa conseguir el mayor rango articular posible, sino disponer del movimiento que necesitas y poder controlarlo.

Si determinadas restricciones, molestias o lesiones hacen difícil caminar, entrenar fuerza o realizar actividad aeróbica con comodidad, puede resultar más complicado mantener una vida activa.

Por eso la movilidad, la fuerza y la capacidad metabólica no deberían entenderse como compartimentos independientes. En SupernovA, precisamente, el planteamiento de entrenamiento combina estos tres componentes y adapta cargas, volumen y progresión al contexto de cada persona.

¿Qué tiene que ver la fisioterapia con la salud cardiovascular?

La asociación más habitual sigue siendo sencilla: aparece dolor o una lesión y acudimos al fisioterapeuta.

Pero el ámbito de la fisioterapia es más amplio.

World Physiotherapy destaca específicamente el papel que pueden desempeñar los fisioterapeutas ayudando a las personas a ser más activas y, en su campaña de 2026, pone el foco en la prevención, el manejo y la rehabilitación de enfermedades cardiovasculares y del ictus mediante la fisioterapia y la actividad física.

Eso no significa que el fisioterapeuta sustituya al cardiólogo u otros profesionales sanitarios cuando existe una enfermedad cardiovascular. Significa que el movimiento, la recuperación funcional y el ejercicio pueden formar parte de un abordaje más amplio de la salud.

Cuando el dolor se convierte en una barrera para moverte

Imagina que quieres cumplir con las recomendaciones de actividad física, pero cada vez que caminas aparece dolor en la rodilla. O que has dejado de entrenar durante meses después de una lesión porque no sabes si determinados movimientos son seguros.

En esos casos, decir simplemente “tienes que hacer más ejercicio” aporta poco.

Primero hay que entender qué está limitando el movimiento y qué capacidades necesitan recuperarse.

En SupernovA, el servicio de fisioterapia parte de la valoración de situaciones relacionadas con dolor, limitación funcional o disminución del rendimiento y emplea, entre otras herramientas, ejercicio terapéutico adaptado a cada caso.

El objetivo es que el tratamiento no termine necesariamente cuando disminuye la molestia, sino que la persona pueda recuperar movilidad, fuerza y confianza para volver a sus actividades.

Cuando vuelves a entrenar después de una lesión

Existe una diferencia entre que una lesión haya dejado de doler y estar preparado para volver a exigir al cuerpo el mismo nivel que antes.

La readaptación sirve precisamente para cubrir ese espacio entre la recuperación inicial y la vuelta a las demandas reales de la actividad o el deporte.

En este proceso pueden recuperarse progresivamente capacidades como fuerza, movilidad, tolerancia a esfuerzos repetidos o capacidad para producir y sostener esfuerzos, en función del caso y del objetivo de cada persona.

Cuando existe una enfermedad cardiovascular

La actividad física también puede formar parte del manejo y la rehabilitación de personas con enfermedad cardiovascular, pero en estos casos la individualización adquiere todavía más importancia.

La European Society of Cardiology señala que muchas personas con enfermedad cardiovascular pueden realizar algún tipo de actividad física, aunque determinados pacientes necesitan evaluación y orientación específica antes de aumentar sus niveles de ejercicio.

Por ello, una persona con una enfermedad cardiovascular diagnosticada, antecedentes relevantes o indicaciones médicas específicas no debería trasladar automáticamente a su situación un entrenamiento diseñado para población general.

El trabajo debe adaptarse y, cuando sea necesario, coordinarse dentro del equipo sanitario correspondiente.

El mejor ejercicio es el que puedes hacer, tolerar y mantener

Muchas conversaciones sobre ejercicio acaban girando alrededor de cuál es “el mejor”: caminar o correr, pesas o cardio, intervalos o ejercicio continuo.

En la práctica, la pregunta útil suele ser otra:

¿Qué actividad puedes realizar ahora, con un estímulo suficiente, de forma segura y con posibilidades reales de mantenerla?

Para responderla hay que considerar aspectos como:

  • Tu nivel actual de actividad física.
  • Tu experiencia previa entrenando.
  • La presencia de dolor o limitaciones.
  • Tu capacidad de recuperación.
  • Tus objetivos.
  • El tiempo del que dispones.
  • Las actividades que disfrutas y tienes posibilidades de mantener.
  • La existencia de enfermedades o circunstancias que requieran una valoración sanitaria específica.

Una rutina excelente sobre el papel sirve de poco si resulta demasiado exigente para mantenerla, provoca que abandones a las pocas semanas o no encaja con tus necesidades.

Cómo empezar a moverte más sin convertirlo en otro objetivo imposible

No es necesario transformar por completo tu rutina de un día para otro.

Si actualmente realizas poca actividad física, aumentar gradualmente tu movimiento cotidiano ya puede ser un primer paso. A partir de ahí se puede construir una rutina cada vez más completa.

Empieza desde tu nivel real

Si llevas tiempo sin entrenar, no necesitas empezar utilizando como referencia lo que eras capaz de hacer hace cinco años ni el entrenamiento de otra persona.

Tu punto de partida es lo que puedes hacer ahora.

Progresa antes de querer demostrar

Aumentar ejercicio no significa incrementar todas las variables simultáneamente.

Duración, frecuencia, intensidad y dificultad pueden progresar de forma diferente. Introducir cambios graduales permite observar cómo responde el cuerpo y ajustar el estímulo.

Combina capacidades

Una planificación completa puede incorporar actividad aeróbica, fuerza y movilidad en proporciones diferentes según tus necesidades.

No existe una combinación idéntica para todos.

No normalices una limitación que te impide mantenerte activo

Una molestia puntual no equivale necesariamente a una lesión ni significa que tengas que dejar de moverte. Pero si el dolor, una limitación funcional o una lesión están haciendo que abandones actividades que antes podías realizar, merece la pena averiguar qué ocurre.

El objetivo no debería ser únicamente “aguantar” o esperar indefinidamente a que desaparezca.

¿Cuándo puede ayudarte un fisioterapeuta?

Consultar con un fisioterapeuta puede ser especialmente útil cuando existe una barrera física entre tú y la actividad que quieres realizar.

Por ejemplo, cuando:

  • El dolor limita actividades cotidianas o deportivas.
  • Estás recuperándote de una lesión.
  • Has perdido fuerza, movilidad o capacidad física.
  • Quieres volver al entrenamiento después de un periodo de inactividad provocado por una lesión.
  • Necesitas adaptar determinados ejercicios a tu situación.
  • Tienes dudas sobre cómo progresar de forma razonable tras un proceso de recuperación.

En SupernovA, la fisioterapia y la readaptación se plantean desde una valoración individual y con el objetivo de recuperar movilidad y fuerza, integrando herramientas como terapia manual y ejercicio terapéutico según las necesidades del caso.

Preguntas frecuentes sobre fisioterapia, ejercicio y salud cardiovascular

¿El fisioterapeuta puede ayudar a mejorar la salud cardiovascular?

La fisioterapia puede contribuir a crear las condiciones para mantener o recuperar una vida físicamente activa, especialmente cuando existen dolor, lesiones o limitaciones funcionales. Además, existen ámbitos específicos de fisioterapia vinculados a la rehabilitación cardiovascular. World Physiotherapy reconoce expresamente el papel de la profesión y de la actividad física en la prevención, manejo y rehabilitación de enfermedades cardiovasculares y del ictus.

¿Caminar es suficiente para cuidar la salud cardiovascular?

Caminar puede ser una excelente forma de actividad física, especialmente para personas que parten de niveles bajos de actividad. Sin embargo, las recomendaciones generales también incluyen ejercicios de fortalecimiento muscular y plantean diferentes intensidades y volúmenes de actividad según la persona.

¿Es necesario hacer 10.000 pasos al día?

Las recomendaciones internacionales de actividad física para adultos se expresan principalmente en tiempo e intensidad de actividad, no mediante una obligación universal de alcanzar 10.000 pasos diarios.

Los pasos pueden ser una herramienta sencilla para observar cuánto te mueves, pero no deberían convertirse en el único indicador de una vida activa.

¿Puedo entrenar si tengo una enfermedad cardiovascular?

Muchas personas con enfermedad cardiovascular pueden realizar actividad física, pero el tipo, intensidad y progresión deben adaptarse a la situación clínica. En personas de mayor riesgo puede ser necesaria una evaluación específica antes de comenzar o aumentar determinadas formas de ejercicio.

¿Tengo que dejar de hacer ejercicio si tengo dolor?

No necesariamente. El dolor no implica automáticamente que cualquier movimiento sea perjudicial, pero tampoco debería ignorarse cuando es persistente, limita tu actividad o aparece después de una lesión. Una valoración profesional puede ayudar a determinar qué actividades puedes mantener y cómo adaptar temporalmente aquellas que generan problemas.

Este 8 de septiembre, que la fisioterapia también sea una invitación a moverte

El Día Internacional de la Fisioterapia permite reconocer una profesión que trabaja con algo que utilizamos a diario: nuestra capacidad para movernos.

Pero cuidar esa capacidad tiene sentido los otros 364 días del año.

Mantener una vida activa, trabajar la fuerza, desarrollar la capacidad cardiorrespiratoria y conservar un movimiento funcional forman parte de una estrategia de salud que debe adaptarse a cada persona.

Y cuando una lesión, el dolor o una pérdida de capacidad física se interponen entre tú y esa vida activa, la fisioterapia puede ayudar a reconstruir el camino.

En SupernovA Health, el servicio de fisioterapia y readaptación en Barcelona trabaja desde la valoración individual, la recuperación de movilidad y fuerza y la progresión hacia las demandas reales de cada persona.

Porque moverse más no siempre consiste en exigirse más. Muchas veces consiste en entender qué necesitas para poder seguir moviéndote mejor.